- No sé qué me sucede... no lo entiendo. Estoy desconcertada.
- Yo también.
- Pero, ¿tú lo entiendes?
- No. Sí. No lo sé.
- Siento que me quemo, duele, y sin embargo no quiero que deje de doler.
- Yo deseo doler, Dios, lo deseo con tanta fuerza.
- Quizás solo sea eso: deseo. Nada más.
- Quizás.
- Piénsalo por un momento. ¿Qué es lo peor que podría pasar?
- Que no nos hiciéramos daño.
- O que nos hiciéramos demasiado daño... aunque en ese caso, solo lo sabríamos tú y yo.
- No puedo dejar de pensarlo... mierda, esto está empezando a convertirse en una obsesión.
- No pasa nada. A mí me sucede igual.
- ¿Y si...?
- ¿Te atreverías? ¿Tú lo harías?
- Solo si tú sientes lo mismo. Solo si estás segura.
- ¿Qué podemos perder? ¿Todo? Hahahahahaha.... - se rió forzadamente.
- Todo... todo. Todo. Tengo miedo al después, al día siguiente, a la mera posibilidad del vacío, de la indiferencia. Me aterra.
- Cielo... jamás has llevado bien los silencios. Empieza a asumirlo.
- Jamás podré.
- Siempre, jamás, nunca... abusando, abusando de los conceptos drásticos. ¿Por qué te vistes siempre de drama?
- No lo sé. Lo siento.
- ¡Oooooh! Deja ya de pedir perdón por todo... eso no es educación ni humildad, es exceso.
- Vale.
- De acuerdo.
- ¿De acuerdo?
- Sí. No. No lo sé.
- Ya.
- Quizás. Cuando te vuelva a encontrar. Quizás. No lo sé.
- Ya.
- Adiós. Me voy.
- ...
1 comentario:
Sí, es mejor que se vaya... pero tú, la de verdad QUEDATE!!
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