Hace ya un año. Y sin embargo, parece que nos conozcamos desde hace muchos más. Si es que han pasado tantas cosas en nuestras vidas en este último año... ha cambiado todo tanto. Pero todo sigue igual.
El otro día, recibí una invitación. Un rectángulo precioso de cartulina punteada repleto de cupcakes, letras, buenos deseos y cosasbonitas. Y eso fue lo que me hizo pensar -como si hiciera falta algo para ponerme a pensar-.
Está claro que la vida tiene nuestros designios escritos. Suceden cosas, conoces gente, tomas decisiones; y todo, absolutamente todo sucede por algo, cada cosa obedece a una finalidad.
Fíjate, todo comenzó hace año y medio. Te fijas sin querer en el escaparate de una tienda, otra más; y ves un vestidito que te gusta, otro más; pero hay algo que te llama la atención: el tipo de letra en que está escrita la marca. Mónica Cordera.
Como es lógico, ese nombre, que de otra forma habría pasado a engordar la ya excesivamente gorda lista de mis olvidos, se quedó grabado en mi cabezota.
Y pasa un mes, dos, e incluso tres. Y la vida y, básicamente Facebook, me llevan a ver por causalidad (este guiño es tuyo, niña) a Mónica Cordera en la lista de amigos de un fotógrafo conocido mío; y voy y la agrego, solo por curiosidad. Yo me la imaginaba una diva de la moda, una de las "inalcanzables", de tacones de vértigo y mirada buscando la previsión meteorológica (o sea, con la vista fija en los cielos, ¡oh, cielos!) por no ensuciarse con los fangos de la plebe. ¡Qué equivocada estaba!
Y luego un aviso de inauguración visto casualmente en un paseo rutinario más por este Orense nuestro, tan pequeño y tan grande a la vez.
Y al final, un día raro, con enfado de por medio, con reconciliación en el Burger King; un frío día de otoño sin más pretensiones que ir dejando paso tediosamente al domingo. Y allí estábamos, sí aquella tienda de Cardenal Quiroga, aquel local apasillado (¿se puede decir eso?), aquel colarsehastaelfondo con niñas y todo, aquella NiñadelosOjosEnormes, de los labios rojos, del vestidito vainilla.
Estaba claro que la vida quería que nos conociéramos. Solo un año. Y parece una vida entera.
Después vinieron tímidas visitas llenas de complejos a la tienda, alguna compra de vestidos mágicos que te hacen sentir más alta, más guapa, más delgada, más bonita, más mujer.
Más niña. Más.
Y es que la ropa de Mónica tiene ese efecto.
Pero es que el efecto de Mónica es aún mucho mejor. Ella es la que consigue solo con su presencia -como si eso fuera poco-, hacerte sentir mejor. Contagia alegría, dulzura, calidez.
Luego llegaron regalos, días llenos de regalos. Y después, las letras; textos, fotografías, escenas, vidas imaginarias a las que poner letra. Ella me dio ese honor, ese regalo. Uno de los mejores y más bonitos que me han hecho en toda mi vida, y lo que es más importante, sin saberlo. Me da el pie, me regala la vista para que yo pueda imaginar vidas enteras. Gracias.
Por eso ella es mi amiga. Por eso sabe muchas cosas. Por eso me gusta pasar tardes de merendola con ella. Por eso me gustaba ir a nadar juntas (como las amigas viejitas del anuncio de pegamento para dientes postizos). Por eso y por muchas cosas más.
Porque Mónica Cordera inspira palabras en mi alma. Palabras como alegría, dulce, cosquillas, ternura, niñez, risasrisitas, caricia, generosidad, genio, silencio, cariño, pasasconchocolate, jugar a probarse ropa, confidencias, JuanadeArco (jijijijiji...), sabiduría, calma. Amistad. Equipo. Lazos -de los de cinta y de los que son para toda la vida-.
Por eso es mi MoMo, mi NiñadelosOjosEnormes, Mona, aquella Cocó destinada a brillar. Como las estrellas. Como lo que será. Como lo que ya es sin saberlo todavía.
Corre MoMo, corre muy rápido. Que la moda, la vulgar moda, NuncaJamás te alcance.
... twinkle, twinkle ...
... little star ...
... le dice Wendy a MoMo ...
... para la NiñadelosOjosEnormes ...
2 comentarios:
¡Que gozo genera ese sentimiento de amistad, que nos lleva al querer más allá de la sangre!
Enhorabuena a las dos. Tenéis un tesoro.
Yo me perdí esa tarde tan especial, un pena la verdad. Me alegro de que fuese una tarde tan especial para ti.
Besos, Elisa
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