Cristal: "Sólido cuya estructura atómica está ordenada de forma periódica en las tres direcciones del espacio, es decir, que está formado por la repetición de un motivo siempre idéntico de átomos, iones o moléculas. Exceptuando el vidrio y las sustancias amorfas, toda la materia sólida se encuentra en estado cristalino."

Amapola: "Papaver rhoeas. Planta anual de la familia de las Papaveráceas, con flores rojas por lo común y semilla negruzca, tallo velloso con propiedades venenosas. Frecuentemente nace en los sembrados y los infesta. Es sudorífica y algo calmante. No se puede utilizar como ornamento debido a que sus pétalos se marchitan con facilidad."

martes, 19 de octubre de 2010

Mónica Cordera

El sábado pasado fue un día raro. Comenzó ñoño, como casi todos los sábados... perezoso. Siguió presuroso y luego, simplemente se paró.
Cuando ya parecía que el día iba a acabar como el rosario de la aurora, salió aquella idea peregrina (que a veces son las mejores) del: "Os invito a cenar al Burger King". Que ya me dirás tu, tremendo nivelón de invitación. Of course, al sector infantil le apasionó la idea, y allá nos fuimos.
Y a eso de las 22:00 o así, ya de retirada al hogar, dulce hogar; a alguien se le ocurrió decir que podíamos pasar por Cardenal Quiroga y ver la tienda nueva... sí mujer, la de Mónica Cordera, ¿no era hoy que inauguraba?
Contra todo pronóstico aún estaba abierto, todavía había gente, pero se veía a la legua que era gente cercana, no público general. Entro, decidida... con mi Caronchi al lado, siempre advertida, siempre amenazada: "Shhh, no toques nada, eh? N-A-D-A". Y veo que una mujer sonriente de flequillo me saluda como si me conociera de toda la vida... "hola" contesto.
Paso al lado de otra chica, que me mira fijamente, labios rojos, vestido crudo (que a mí vainilla me gusta más; manías de sinesteta, ya sabéis, lo de mezclar sentidos, que no sentimientos), ojos enormes... "hola" repito, mientras chusmo aquí y allá entre las perchas, las formas, los tejidos. Llego al fondo de ese local apasillado (¿se puede decir eso?) y me vuelvo por donde valientemente vine. Mis dos pequeñas ya son protagonistas, al lado del papá orgulloso. Y salimos. Y al salir, respondo a una pregunta:
- ¿Está ella?
- No lo sé... es que en el Facebook no tiene foto... así que no sé quién es.
El vestido del escaparate me enamora. Tejido estilo Chanel en color piedra con rosa y beige, corte sencillo, botonadura y un ligero volantito en el bajo... será mío, me digo.
Y entonces, a mi izquierda veo que sale la chica de los ojos enormes, de los labios rojos, del vestidito vainilla. Y se acerca, y se me presenta. Es Mónica Cordera. Y yo soy "lafamosaSandradelFacebook".

A veces la vida te sorprende. A veces son las personas las que marcan la diferencia, y así es en este caso. Será una tontería, pero ese gesto, ese detalle, el simple hecho de que tras ser avisada por algún anónimo sobre mi comentario, saliese a la calle a saludarme, ya merece mi respeto y mi agradecimiento. Aunque solo fuera por el frío que hacía.
Así, a bote pronto, no se me ocurre ningún "grande" de ese extraño mundo que es la moda que se tomase semejante molestia por saludar a alguien desconocido que no tiene ninguna relación con su mundo y de quien probablemente no consiga "sacar" más que alguna compra esporádica.
Pero nunca se sabe, y mira tú que ese gesto, ese detalle, le ha valido una entrada en mi blog, para ella solita. Y no es que mi blog sea famoso, que no lo es, pero para mí es algo muy grande. Y así es como comienzan a hacerse realidad los grandes sueños, las grandes ilusiones, poquito a poco. ¿Verdad, Mónica?

Mónica Cordera es joven. Original. Fresca. Divertida. Soñadora. Juguetona. 
Y no la conozco.
Pero su ropa sí lo es. Y nadie que se ponga su ropa puede no ser de esa forma. Y ella se pone su ropa.

Mónica Cordera hace vestidos de niña para mujeres. Como debe ser, porque cada una de nosotras debemos tener siempre presente y bien visible la niña que todavía somos y que todavía seremos aún con 90 años. En una década (es lo que me pilla a mí, al menos) en que las tendencias parecen empecinadas en hacer justo lo contrario, o sea, vestir de mujeres a las niñas (no quiero nombrar aquí ninguna inicial), convirtiéndolas en miniaturas grotescas y pecaminosas; Mónica hace vestidos de Mariquita para mujeres llenas de femineidad, y vestidos de niñas para las niñas, como siempre ha sido y debe ser.
Y no me quiero enrrollar más, que este no es un blog de moda ni lo quiere ser; que yo de moda no sé nada, solo sé que la moda para mí es "me gusta" o "no me gusta".
Mónica Cordera me gusta. Y desde el sábado pasado, me gusta más.

Gracias, niña. 

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No tengo palabras que definan la emoción que siento al leer tus palabras...la descripción de ese momento mágico es tal cual. Yo soy esa anónima que escuchó tu comentario...Una pareja anónima que entra con sus dos reinitas, con sus coronas y caritas de felicidad...y sentí que tenías que conocer a mi querida Moni, mi artista...la describes tan bien..Es frescura, es luz, es ternura...Gracias

Wendy dijo...

Gracias a tí, anónima. Sin tu participación, no habría momento mágico, ni yo tendría nada que describir.

LA PEQUEÑA ANGELA dijo...

Has conocido a una "niña" encantadora, así es Mónica Cordera.

Un saludo
Loli