Aquella mañana se despertó con un regusto raro en la memoria. Normalmente recordaba sus sueños, pero ese día era diferente. Ese día había soñado recuerdos.
Recordaba el principio, a la perfección. Y también recordaba el final, demasiado doloroso como para recordarlo despierta, necesitó soñar para volver a revivirlo. Recordó el color imposible de su mirada, todas y cada una de las letras de sus silencios medidos a medias, el sabor metálico de las lágrimas que le hizo derramar. Recordó también cuanto dolían sus besos que, como pequeños mordiscos, fueron desnudando su alma de nuevo a la vida; recordó el contraste de sus manos sobre su piel, el tacto de su pelo enredado entre sus dedos. Volvió a sentir, aunque solo fue un momento, un fugaz destello, aquella sensación de plenitud, de vida, de estar completa en el centro de su envoltorio, en el nudo de todas sus pasiones.
Lo volvió a ver en su sueño, azul a veces, gris casi siempre, verde al enfadarse, violeta solo para ella. Mohíno, siempre. Sonriente pocas veces, pero qué veces aquellas. Y su voz, y todos sus tonos. Y todas las cosas que le dijera, aún sin decir alguna de ellas. Recordó las listas de cosasquehaceralgúndíajuntos, de lugaresalosqueirconella, pero también las de lasmentirasquelecontésincompasión.
Olió de nuevo su jabón, sintió otra vez las sábanas de su cama, se dejó flotar en el caldeado ambiente del verano de sus brazos.
Y fue entonces cuando lo vio. Igual, pero distinto, aunque no sabría decir qué había cambiado. Él la miró, como hacía siempre. Serio. Giró la cabeza en la cama intentando en vano cambiar de sueño, escapando una vez más de él y sus realidades, todavía demasiado dolorosas; pero de nada sirvió.
Cuando volvió a mirar él seguía allí, unas dos mesas a la izquierda, sentado, con dos bebés y una mujer joven. Y no dejaba de mirarla. Ella decidió que ya. Que era demasiado, incluso para tratarse de un sueño. Y se levantó. Y se marchó.
Caminó por pasillos; cada vez más rápido, cada vez más largos. Caminó solo para comenzar a correr tan lejos que simplemente volvía al principio. Vio unas escaleras y decidió subir, llegó a una azotea, y alguien le dijo que no podía estar allí, que aquello era una propiedad privada. Suya. De él.
Hasta el cielo y su vista le había robado.
Solo podía descender, así que eso fue lo que hizo. Cansada, con la cabeza hundida en unos hombros que amenazaban con caerse escaleras abajo. Con su rostro dibujado en rayas del carbón con el que esconde sus ojos miel; surcos imposibles de lluvia sobre un cristal vivo. Y en un giro, se lo encuentra, a su izquierda, de nuevo.
Él la mira. Ella se para. Él está triste, y con la mirada le dice algo que ella no entiende, que quizás nunca ha querido entender. Hay tanto sufrimiento, tanto dolor, tantos "yonoqueríaqueaquelloterminaseasí", muchos "nuncaquiselastimartesemefuedelasmanos", algún que otro "todavíameacuerdodetí"; y, finalmente un sonoro y triste "tambiéntúmehicistemuchodañoamí" lleno de lágrimas violetas rodando por sus mejillas.
Y entonces él le tiende la mano, y ella solo estira los dedos para acariciar su palma mientras se aleja sin mirar atrás.
Se despertó aquella mañana con un regusto raro de sueños desmemoriados y recuerdos ensoñados, pero también con una necesidad, una idea parásita, recurrente, cíclica, un bucle sin final. Se despertó con la certeza de que le verá de nuevo.
Solo para decirle: "Perdóname. Por el daño que te hice. Por el daño que te hago. Por el daño que te podría hacer si tú me dejases."
... porque al marcharse, dejó un agujero en su alma ...
... porque si todo hubiera sido diferente ...
... nada de aquello habría ocurrido ...
... porque te invito a un café y un paseo por la playa ...
4 comentarios:
Hay ocasiones en que me jode la misma vida leerte.
Básicamente porque algunas la jodimos tanto, que ni tiempo para proponer un café...
Cuídate.
Feliz Año.
El texto es jodidamente triste, real y bueno.
Besos preciosa!
;-P
Con una prosa pausada y reflexiva trazas un relato de gran intensidad emocional, Wendy.
El péndulo narrativo gravita sobre la acción sugerida de un amor mal cerrado, de reproches pendientes, de daños sin sicatrizar.
Buena imágen del desamor en tono intimista.
Un abrazo,
estoesuncoñazodifícilmentefumable
ó
metomaréunatisanaparadigerirestebodrio
Gracias por la crítica, aunque agradecería más que fuese algo más argumentada. Conocer la opinión del lector es una de las mejores cosas que tiene esto de escribir, ya sea una opinión favorable o desfavorable. Lo que está claro es que si te ha parecido un coñazo, eso significa que también lo has leído, y con eso me quedo, que ya es bastante. La pretensión de este blog no es la de conseguir nada, escribo por y para mí, y de paso me leen algunos. Si de esos, a alguno además de leerme, le gusto, ya es la bomba. Como puedes ver (y tengo la sensación de que eses el mismo anónimo que comentó muy acertadamente el Robados/Posados XII+I), en este blog se publican todos los comentarios relacionados con él, así que no es preciso que te escondas tras el anonimato. Aunque respeto tu decisión, si eso te ayuda.
Un saludo y esperoquelatisanatehayasentadobienparadigerirelbodrio.
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