Alguien me dijo hace pocos días una frase, supongo que sin mayor importancia. Pero, ¿no os pasa que a veces esa frase dicha al azar, se queda ahí, posada en la memoria cual minúscula semillita, esperando sedienta a ser regada y abonada para comenzar a crecer sin medida?
Pues eso fue lo que sucedió. "Alguien", ese maravilloso ser que es "alguien", me dijo algo así como: "Siempre he sabido que no encontraré a mi mitad. Mi destino en la vida es otro. Puede que encuentre a alguien, puede que sea el padre de mis hijos, pero no mi mitad."
Y dos días después, mientras veía un fantástico documental sobre Valentino Garavani (grande, grande... inmenso), recordé la película que vi hace una semana, o sea "Cocó", o sea, Chanel. Y aunque parezca una locura, y todavía no tengo muy claro que no lo sea, Cocó Chanel hizo crecer la semillita en mi mente.
Resulta que Cocó, que en realidad se llamaba Gabrielle, empezó cosiendo, de ahí a hacer sombreros, y de ahí a lo que todos conocemos: la GLORIA. Fue pretendida, acosada, mantenida, cuidada, adorada y amada por muchos hombres (y casi me atrevería a decir que también por muchas mujeres), pero ella solo amó a uno. Cuando supo que nunca podría ser más que su amante, decidió que "jamás se casaría".
Su destino era crear elegancia, estilo, glamour; que no moda, la moda es otra cosa. Ella se apartó de la moda y precisamente así fue como cosechó su gran éxito. De hecho fue la moda la que la persiguió toda su vida, intentando en vano darle alcance, y aún después de muerta. Quizás cuando Lagerfeld ya no esté, quizás la moda, la vulgar moda alcance a Chanel.
Mi "alguien", quien me dijo esa frase con la que empezaba este desbarre, es alguien muy especial. Pero mucho. Es LUZ, es amabilidad, es humildad, es dulzura, es NIÑA, es MUJER, es caricia, es abrazo, es GENIO, es inspiración, es risa, es escalofrío, es generosidad, es sencillez, es valentía, es calor, es TRABAJO, es ojos, es ternura, es ESTILO, ELEGANCIA y GLAMOUR. No es moda, o al menos no es moda tal como yo la entiendo, y nunca lo será. Porque su destino en la vida es otro.
Como "alguien" me dijo una vez: "Las casualidades no existen. Solo las causalidades".
Para "alguien", que sabe quien es, que sabe quien será, a pesar de no serlo aún.
1 comentario:
Un millón de gracias por ser como eres...
Escribes de manera mágica y simpre logras arrancarme una sonrilla acompañada de una lágrima.
"La niña de los ojos grandes"
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