Cristal: "Sólido cuya estructura atómica está ordenada de forma periódica en las tres direcciones del espacio, es decir, que está formado por la repetición de un motivo siempre idéntico de átomos, iones o moléculas. Exceptuando el vidrio y las sustancias amorfas, toda la materia sólida se encuentra en estado cristalino."

Amapola: "Papaver rhoeas. Planta anual de la familia de las Papaveráceas, con flores rojas por lo común y semilla negruzca, tallo velloso con propiedades venenosas. Frecuentemente nace en los sembrados y los infesta. Es sudorífica y algo calmante. No se puede utilizar como ornamento debido a que sus pétalos se marchitan con facilidad."

viernes, 10 de diciembre de 2010

Alguien, o sea Valentino, o sea Cocó, o sea "alguien"

Alguien me dijo hace pocos días una frase, supongo que sin mayor importancia. Pero,  ¿no os pasa que a veces esa frase dicha al azar, se queda ahí, posada en la memoria cual minúscula semillita, esperando sedienta a ser regada y abonada para comenzar a crecer sin medida?
Pues eso fue lo que sucedió. "Alguien", ese maravilloso ser que es "alguien", me dijo algo así como: "Siempre he sabido que no encontraré a mi mitad. Mi destino en la vida es otro. Puede que encuentre a alguien, puede que sea el padre de mis hijos, pero no mi mitad."
Y dos días después, mientras veía un fantástico documental sobre Valentino Garavani (grande, grande... inmenso), recordé la película que vi hace una semana, o sea "Cocó", o sea, Chanel. Y  aunque parezca una locura, y todavía no tengo muy claro que no lo sea, Cocó Chanel hizo crecer la semillita en mi mente.
Resulta que Cocó, que en realidad se llamaba Gabrielle, empezó cosiendo, de ahí a hacer sombreros, y de ahí a lo que todos conocemos: la GLORIA. Fue pretendida, acosada, mantenida, cuidada, adorada y amada por muchos hombres (y casi me atrevería a decir que también por muchas mujeres), pero ella solo amó a uno. Cuando supo que nunca podría ser más que su amante, decidió que "jamás se casaría".
Su destino era crear elegancia, estilo, glamour; que no moda, la moda es otra cosa. Ella se apartó de la moda y precisamente así fue como cosechó su gran éxito. De hecho fue la moda la que la persiguió toda su vida, intentando en vano darle alcance, y aún después de muerta. Quizás cuando Lagerfeld ya no esté, quizás la moda, la vulgar moda alcance a Chanel.
Mi "alguien", quien me dijo esa frase con la que empezaba este desbarre, es alguien muy especial. Pero mucho. Es LUZ, es amabilidad, es humildad, es dulzura, es NIÑA, es MUJER, es caricia, es abrazo, es GENIO, es inspiración, es risa, es escalofrío, es generosidad, es sencillez, es valentía, es calor, es TRABAJO, es ojos, es ternura, es ESTILO, ELEGANCIA y GLAMOUR. No es moda, o al menos no es moda tal como yo la entiendo, y nunca lo será. Porque su destino en la vida es otro.


Puede que cuando mis hijas sean mujeres, les digan a sus propias hijas que su abuela Wendy oyó hablar de los grandes: Chanel, Dior, Valentino, Gucci, Balenciaga; y puede que también puedan decirles que su abuela Wendy y ellas mismas tuvieron el placer de conocer a "alguien". Porque no fue otro sino el destino, el que hizo que todo  eso fuera posible.
Como "alguien" me dijo una vez: "Las casualidades no existen. Solo las causalidades".

Para "alguien", que sabe quien es, que sabe quien será, a pesar de no serlo aún.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Un millón de gracias por ser como eres...
Escribes de manera mágica y simpre logras arrancarme una sonrilla acompañada de una lágrima.

"La niña de los ojos grandes"