31 de Julio.
Como cada año desde hace ni se sabe cuantos, ahí está. O eso dicen algunos. Los que la ven, los que la han visto; aseguran que cada 31 de Julio, al atardecer, se deja ver una muchacha en la orilla de la playa. Siempre de espaldas, mirando como muere el sol. Está desnuda, o eso dicen algunos. La melena infinita, negra como la noche, enredada de conchas, algas y estrellas de mar.
Nadie sabe quién es, ni de dónde viene. Ni por qué solo se deja ver los 31 de Julio. O eso dicen algunos.
Solo dicen que allí está, siempre de espaldas. Llama. Llama gritando, en un lamento casi silencioso, casi un susurro, mientras llora sobre la arena... mientras va dejando un rastro de sal de lágrimas, deshaciéndose en sal que se pierde en el mar que besa sus pies. Dicen que así, poco a poco, va desapareciendo. O eso dicen algunos.
Cada noche, cuando ya no se la ve, cuando finalmente se funde en uno con el mar, dicen que lo único que queda allí donde ella estuvo, son dos piedras. Dos cantos rodados. Uno rosado y otro gris. Con forma de hígado la una y de pulmón la otra, que juntas, forman un corazón perfecto de roca helada cubierta de sal.
Y dicen que al subir la marea, al primer contacto con el mar, se tornan azul violeta la una y rojo brillante la otra, y hasta parece que se muevan, latiendo al ritmo de las olas, cobrando vida, aquella que la muchacha no pudo tener. O eso dicen algunos.
Dicen los afortunados que la han visto, los que han escuchado su lamento silencioso, que desde ese momento brilla en su alma una pequeña estrella que titila más fuerte en ocasiones; al cruzarse con alguien que creen conocer, al hablar con alguien que parece haberles conocido en otro momento, en otra vida -quizás-, cada vez que escuchan una voz que jurarían haber escuchado antes susurrando en su oído, muy bajito -"¿va a ser todo así de dulce?"-... Y que a veces, en ocasiones, despiertan con el corazón aleteando encerrado en su jaula de costillas, habiendo sentido el roce leve, casi imperceptible, de unos labios invisibles sobre los suyos. Y es en ese momento, cuando más brilla la estrella, que se les dibuja una sonrisa. Sin querer.
O eso dicen algunos.
can you ever see me as you did before
can you ever see me like you did once more
when I look into your eyes
I can breathe in water
like you
when you say goodbye
my lungs ache filled with water
'cause I will always love you
can you ever see me like you did once more
when I look into your eyes
I can breathe in water
like you
when you say goodbye
my lungs ache filled with water
'cause I will always love you
... Wendy la escuchó cantar esto ...
... o eso dicen algunos ...
3 comentarios:
Emotivo, intenso, intimista. Creas un clima evanescente, como una capa de niebla que baña el mar del que nos hablas.
Congrats.
Fisherman's woman, como encajas la música y el cuento? es genial ... no he encontrado una sola disonancia desde que te sigo xD puede que lo de escritora se quede corto, creo que deberías dedicarte a ponerle bandas sonoras con subtítulos a nuestras vidas xD
Tanto follón por una muetta en la playa. ¿Qué va a ser lo próximo? ¿Rafi Camino de tertuliano?
...
Un momento...
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