Cristal: "Sólido cuya estructura atómica está ordenada de forma periódica en las tres direcciones del espacio, es decir, que está formado por la repetición de un motivo siempre idéntico de átomos, iones o moléculas. Exceptuando el vidrio y las sustancias amorfas, toda la materia sólida se encuentra en estado cristalino."

Amapola: "Papaver rhoeas. Planta anual de la familia de las Papaveráceas, con flores rojas por lo común y semilla negruzca, tallo velloso con propiedades venenosas. Frecuentemente nace en los sembrados y los infesta. Es sudorífica y algo calmante. No se puede utilizar como ornamento debido a que sus pétalos se marchitan con facilidad."

martes, 28 de septiembre de 2010

Todo es mentira

Estoy... ni siquiera sé cuál es la palabra adecuada para definir cómo me siento. ¿Decepción? ¿Asco? ¿Miedo? Posiblemente una mezcla a partes iguales de todo esto y mucho de incertidumbre.
Hoy, el día que vivimos, es sencillamente una mentira. Todo lo que nos rodea es falso, la comida, la ropa, la apariencia, la educación, las personas. Incluso las personas son mentira.
Acabo de ver, aunque quizás debería decir que acabo de "asombrar" un documental interesantísimo y tremendamente esclarecedor sobre la industria mundial de la alimentación, que me ha dejado los ojos como platos, los pelos como escarpias y el estómago como una lavadora en pleno centrifugado.
Más de lo mismo, comida de mentira que sale de materias primas de mentira y animales de mentira, que ni siquiera llegan a estar vivos antes de morir, pues a eso que he visto no se le puede llamar vida por más que uno se quiera esforzar.
Por suerte o desgracia, nuestra ropa, la que nos queramos poner, también es de mentira. Y, paradójicamente, cuanto más arriba miramos, más mentira es. Es igual de falsa que la moda "a ras de suelo", pero ésta última, por lo menos conserva un poco de honestidad, de honradez. La moda, esa gran falacia que nos pretenden vender como exclusiva y nueva cada temporada, cuando todos y todas podemos tener un armario-cíclico-reciclable cuasi eterno. No me extrañaría que estos magos del marketing sueco de la República Independiente de toooodas nuestras casas inventasen un cilíndrico armario giratorio destinado a tal fin, eso sí, con un nombre impronunciable, por no perder las buenas costumbres.
Lo más triste de todo, es que la mentira ya lo ha invadido todo, absolutamente todo a nuestro alrededor. La política -¿alguien puede entender que el Vaticano reciba en visita oficial a esa señora que legítimamente nos representa a todos, la del peinado, atuendo y apariencia imposibles?, ay, ojalá fuera este caso más mentira aún-; la educación, que ya nadie sabe exactamente qué es eso de la educación; y lo que es peor, los valores, la ética, la moral, aquel anticuado sentido del bien y el mal.
Es como en aquella película tan cómica y tan cruel. Varias parejas de mentira intentando desesperadamente, y cada uno individualmente por su cuenta, encontrar un mínimo resquicio de autenticidad. Vendiendo humo, marcando límites a lo que no está bien considerado para a continuación pedir lo que hace un minuto estabas prohibiendo... más de lo mismo. El pan nuestro de cada día.





Todo sirve, todo vale, todo si  es para conseguir lo que pretendemos, sea ésto lo que sea, e incluso a pesar de que ni siquiera sepamos qué demonios es lo que buscamos. Recuerdo que a mí me decían aquello del "no hagas lo que no quieras que te hagan", y quizás a fuerza de repetírmelo nació y creció dentro de mí un minúsculo Pepito Grillo que cada noche me dice al oído muy bajito: "Muy bien, hoy te has portado bien", o gritando con todas sus fuerzas: "¡Niña mala, mañana ya lo estás arreglando, y sin excusas!".
Por eso a mis pequeñas, nunca, jamás me cansaré de repetirles que aprendan a escuchar la vocecita que  cada día crece en su interior. Y que permitan, que nunca impidan, que su luz brille. Porque eso es lo auténtico, en realidad eso es lo único exclusivo.
Por eso, me empeño en rodearme de personas y no de gente, de sabores y no de alimentos, de sentimientos y no de sentidos. Por eso en mi vida no existe el ruido, solo la música. Porque ese minúsculo reducto que me rodea es lo único que puedo llenar de autenticidad.
Porque eso es lo único exclusivo que tengo. Lo único exclusivo que de verdad todos podemos llegar a conseguir.
Así que, a partir de ahora, tal como llevo haciendo desde mi "momento epifanía", me voy a hartar de dar abrazos cargados de autenticidad, abrazos de los de verdad. Y si alguien, alguna vez, osa pedirme un abrazo de mentira, contestaré convencida lo mismo que mi adorado Coque Malla en aquella película: "Que te abrace tu puta madre".

2 comentarios:

white dijo...

..... wendy! E N H O R A B U E N A !!!!
menuda sacudida!!! a remover conciencias!
touché, mucha mentira, mucho egoísmo, poca verdad .... muchos abrazos vacíos.....

Wendy dijo...

Gracias churriquix. Me encanta que te encante. Tú, como yo, sabes que no hace falta estar cerca para dar abrazos de los de verdad.